miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Hablar por no callar, o callar por no hablar?


Hace unos días un sabio Repechín me decía que lo que me pierde a mí es comer y hablar. Creo que en gran parte tiene razón, pero sin comer no podemos vivir y sin comunicarnos tampoco, lo que pasa es que lo mío algunas veces rebasa lo normal, pero que tire la primera piedra el que no le guste comer o hablar.
A propósito de hablar, me viene bien para argumentar mi caso un párrafo de la obra de teatro "sexos".




Hay quien dice que las cosas hay que hablarlas
y quien dice que hay que callarlas


y al final, habla quien mas tiene que callar

y calla quien mas tiene que hablar.

Y todo el mundo queda retratado.

Quien calla porque calla y quien habla porque habla.

Pero lo que está claro es que todos acaban cagándola.

Tanto el que habla como el que calla.

Debe ser algo intrínseco a nosotros mismos.

No sé, algo genético...

¿No dicen que ahora es todo genético?

¿O era transgénico?
Pep Antón Gomez(Director de "Sexos")

Pues eso, que lo mío de la comida es algo transgénico y lo de hablar genético y si no me creéis un día os presento a mi madre.

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