jueves, 3 de marzo de 2011

El origen del "Gilipollas"

Por supuesto me refiero al origen de la palabra "gilipollas" ,no al origen de algún tipo de personaje de dudosa calaña y reputación.
En   Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, haciendo de travesía entre  el Paseo Imperial y la Ronda de Segovia, para más señas. Es una calle  dedicada al que fue alcalde de la capital, D. Gil Imón, por los tiempos de doña Mariquita de mi corazón, cuando el duque de Osuna organizaba sus célebres bailes, a los que acudía la crema   social, para poner en el escaparate familiar a lindas damitas de   la buena sociedad,como oferta casadera, las cuales acudían   ataviadas con su miriñaque de fino muaré. A las damitas de   entonces se les aplicaba el apelativo de "pollas", que en el   Diccionario de la Real Academia Española (DRAE)
 llevan, como   sexta acepción, figurada y familiarmente, el significado de  jovencitas, algo que hoy se ignora, por amor del lenguaje, que en la   actualidad se ha vuelto recio y tosco: la polla de entonces es la
 "tía" de ahora y las mentes malévolas sustituyen el significado antiguo por otro de morbosas connotaciones.
 El tal Don Gil era un personaje de relieve (la prueba está en que tiene dedicada  una calle) y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del corazón de la época. El hombre,después de atender a los acuciantes problemas que su cargo de alcalde comportaba, se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como buen padre. Tenía dos hijas en edad de merecer,no muy agraciadas ellas y hasta un tanto tontuelas. Y se hacía acompañar por ellas a todos aquellos sitios a
 los que, invitado como primera autoridad municipal, tenía que acudir.
 Él, en su fuero interno, acudía no como primera autoridad municipal,sino como primera autoridad familiar.
 Tras la imponencia de unos bigotes municipales, se ocultaba un corazón de padre.
 ¿Ha llegado ya D. Gil? Sí, ya ha llegado D Gil y, como   siempre, viene acompañado  de sus pollas.
 D. Gil   departía animadamente con los próceres de la actualidad, y mientras   tanto, sus pollitas iban a ocupar algún asiento que descubrieran desocupado, a esperar a que algún pollo (en masculino  ,solía aderezarse con pera:"pollo-pera") se les acercase, cosa siempre  poco probable. Pocas veces había alguien que les dijera "hazte   p'allá", como dicen en Carrizosa. La situación, una y otra vez repetida, dio lugar a la asociación mental de tontuelidad con D. Gil y sus pollas.
Decía el padre  Ramón que el que es tonto y lo sabe no es tonto del tó.
Los imaginativos y bien humorados madrileños lo tuvieron fácil: Para  expresar la idea de tontuelo, tontaina,
tontucio, tontuelidad integral  e inconsciente (lo de con malicia  o sin malicia es otra cuestión; con  el tiempo, habrá de todo) ¡Ya  está!: Gil (D.Gil)-y-pollas (las dos  jovencitas hijas suyas) = gil-i-pollas. Y cundió la especie por "el  todo Madrid", que compuso esta palabra especial, castiza, nacida en la  Capital del Reino y, puesta en circulación con el marchamo del Oso y  el  Madroño, siendo después exportada al resto de España, y ganándose a pulso el derecho de entrar en la Real Academia  Española.

 

3 comentarios:

joseoceano dijo...

que bueno

Andrea dijo...

Mira tú! nunca te acostarás sin aprender una cosa más! Está simpática la historia! jajajaja

Jose Luis dijo...

Hoy como ayer los alcaldes y más arriba siguen teniendo mucho de su antecesor el Sr. Gil. Con el tiempo quien sabe si "zapatero" tendrá una acepción más. Jajaja

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